El Gobierno nacional dispuso el pase a situación de disponibilidad del personal de planta permanente y contratado que se desempeñaba en las históricas unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse, una medida que profundiza el proceso de reorganización administrativa de ambos complejos y genera preocupación entre los trabajadores por la continuidad de sus puestos laborales.
La decisión fue formalizada mediante la Resolución 129/2026 de la Jefatura de Gabinete, que establece el pase a disponibilidad del personal afectado por la supresión de estructuras organizativas definida previamente a través del Decreto 269/2026. La medida alcanza a alrededor de 60 empleados estatales vinculados al funcionamiento de los complejos de turismo social.
De acuerdo con la normativa vigente, los trabajadores podrán permanecer hasta 12 meses en condición de disponibilidad. Durante ese período deberán ser reubicados en otras dependencias de la administración pública; de no concretarse una nueva asignación, podrían quedar desvinculados del Estado nacional.
El futuro de dos emblemas del turismo social
Las unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse fueron construidas durante la década de 1940 como parte de las políticas de turismo social impulsadas por el gobierno de Juan Domingo Perón. Su objetivo era garantizar el acceso a las vacaciones de familias trabajadoras que hasta entonces no podían acceder a destinos turísticos tradicionales.
En los últimos años de la gestión anterior, ambos complejos fueron objeto de importantes obras de recuperación y puesta en valor. Los entonces ministros Gabriel Katopodis y Matías Lammens impulsaron inversiones destinadas a reacondicionar hoteles, espacios comunes e infraestructura de servicios, con el propósito de reactivar plenamente su función original.
Según datos difundidos en ese momento, las obras demandaron una inversión superior a los 7.000 millones de pesos y permitieron rehabilitar instalaciones que habían permanecido parcialmente deterioradas o con escasa utilización durante años.
Debate por la privatización
La medida se produce en paralelo con el avance de la estrategia oficial para concesionar la administración de los complejos turísticos mediante participación privada. El Gobierno sostiene que la incorporación de operadores privados permitirá captar inversiones para restaurar infraestructura, mejorar servicios y reducir los costos de mantenimiento que actualmente afronta el Estado.
En ese marco, la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) notificó a trabajadores que residen dentro del complejo de Chapadmalal para que abandonen las instalaciones en un plazo determinado, en el contexto del proceso de reorganización del predio.
La situación derivó en presentaciones judiciales y acciones gremiales impulsadas por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que cuestiona el proyecto de concesión y advierte sobre el riesgo de pérdida de empleos y de desnaturalización del modelo de turismo social.
Desde el sindicato sostienen que las inversiones realizadas durante los últimos años podrían terminar beneficiando a futuros concesionarios privados y denuncian un proceso de desmantelamiento de políticas públicas históricamente vinculadas al acceso al turismo para sectores de menores ingresos.
Un patrimonio histórico en discusión
La Unidad Turística de Chapadmalal, ubicada entre Mar del Plata y Miramar sobre la Ruta Provincial 11, constituye uno de los principales símbolos del turismo social argentino. El complejo está integrado por nueve hoteles de tres plantas, además de áreas recreativas, deportivas y de servicios construidas con el impulso de la Fundación Eva Perón.
Mientras el Gobierno avanza con su plan de concesión y reorganización administrativa, trabajadores, organizaciones sindicales y distintos sectores políticos mantienen abierto el debate sobre el futuro de estos complejos, considerados parte del patrimonio histórico y turístico del país.
