Los datos de ANAC para marzo de 2026 ofrecen dos lecturas que van en sentidos opuestos. El mercado doméstico retrocede. El internacional avanza. Entender por qué, y qué significa para el sector, requiere ir un poco más allá de los titulares.
Cabotaje: menos vuelos, más ocupación — y eso no es buena noticia
En marzo, el tráfico de cabotaje transportó 1,4 millones de pasajeros, un 3% menos que en el mismo mes de 2025. Sumado a crecimientos de apenas 1% en enero y 1% en febrero, el primer trimestre cerró con una caída neta del 1%.
El dato más llamativo es otro: la ocupación promedio subió 4 puntos porcentuales, de 82% a 86%. A primera vista parecería positivo. Pero el número tiene trampa. La razón por la que los aviones van más llenos no es que haya más demanda, sino que hay menos vuelos.
En marzo se realizaron 12.592 operaciones de cabotaje frente a las 13.405 del mismo mes del año anterior, una contracción del 6%. Se redujo la oferta más rápido que la demanda, y eso empujó la ocupación hacia arriba de forma artificial.
El comportamiento por aerolínea refuerza esa lectura. Aerolíneas Argentinas transportó 30.512 pasajeros menos que en marzo de 2025. Flybondi, 47.023 menos. La única que creció fue JetSmart, con 38.381 pasajeros adicionales, consolidando su estrategia de expansión en un mercado que las otras dos están contrayendo.
Internacional: crecimiento sostenido, pero con tendencia a moderarse
El tráfico internacional contó una historia diferente: 1,6 millones de pasajeros en marzo, un 17% más que el año anterior, con 10.772 vuelos operados, un 15% por encima de los registros de marzo de 2025.
Pero hay una señal que vale seguir de cerca. La brecha positiva respecto a 2025 se viene cerrando trimestre a trimestre: enero arrancó con un 23% de crecimiento, febrero bajó a 18% y marzo marcó 17%. No es una caída, pero sí una desaceleración que plantea una pregunta sin respuesta clara todavía: ¿los números se estabilizan en ese rango o siguen convergiendo hacia una brecha más estrecha?
El primer bimestre del año históricamente concentra los picos de temporada de verano, lo que explica en parte esa contracción. La incógnita real es qué pasa en el segundo semestre, cuando el efecto estacional deje de funcionar como variable de ajuste.
Para el trade turístico, la foto de marzo tiene implicancias concretas. En el mercado doméstico, menos frecuencias en rutas clave pueden traducirse en menos opciones, precios más altos y mayor dificultad para armar itinerarios flexibles. La ocupación al 86% deja poco margen para absorber demanda adicional sin presión sobre tarifas.
En el segmento internacional, el crecimiento sostenido confirma que Argentina sigue siendo un mercado emisor activo, pero la moderación progresiva sugiere que el boom post-pandemia está encontrando su techo natural. El ritmo de los próximos meses dirá si el sector aterrizó en una meseta o si hay una corrección más profunda en camino.
El comportamiento por aerolínea refuerza esa lectura. Aerolíneas Argentinas transportó 30.512 pasajeros menos que en marzo de 2025. Flybondi, 47.023 menos. La única que creció fue JetSmart, con 38.381 pasajeros adicionales, consolidando su estrategia de expansión en un mercado que las otras dos están contrayendo.
Internacional: crecimiento sostenido, pero con tendencia a moderarse
El tráfico internacional contó una historia diferente: 1,6 millones de pasajeros en marzo, un 17% más que el año anterior, con 10.772 vuelos operados, un 15% por encima de los registros de marzo de 2025.
Pero hay una señal que vale seguir de cerca. La brecha positiva respecto a 2025 se viene cerrando trimestre a trimestre: enero arrancó con un 23% de crecimiento, febrero bajó a 18% y marzo marcó 17%. No es una caída, pero sí una desaceleración que plantea una pregunta sin respuesta clara todavía: ¿los números se estabilizan en ese rango o siguen convergiendo hacia una brecha más estrecha?
El primer bimestre del año históricamente concentra los picos de temporada de verano, lo que explica en parte esa contracción. La incógnita real es qué pasa en el segundo semestre, cuando el efecto estacional deje de funcionar como variable de ajuste.
Para el trade turístico, la foto de marzo tiene implicancias concretas. En el mercado doméstico, menos frecuencias en rutas clave pueden traducirse en menos opciones, precios más altos y mayor dificultad para armar itinerarios flexibles. La ocupación al 86% deja poco margen para absorber demanda adicional sin presión sobre tarifas.
En el segmento internacional, el crecimiento sostenido confirma que Argentina sigue siendo un mercado emisor activo, pero la moderación progresiva sugiere que el boom post-pandemia está encontrando su techo natural. El ritmo de los próximos meses dirá si el sector aterrizó en una meseta o si hay una corrección más profunda en camino.
