Durante los últimos años, el turismo se digitalizó a gran escala, pero no todas las agencias lo hicieron al mismo ritmo. En la actualidad buena parte de las empresas -incluidas algunas que operan exclusivamente online- administran ventas, facturación y proveedores con planillas sueltas o sistemas parciales que no conversan entre sí. El resultado: tiempo perdido, errores de carga y una operación que no logra escalar al mismo ritmo que el negocio.
Para Gustavo Valentín, CEO de VStour, la brecha ya no pasa por “tener o no tener” un sistema, sino por la efectividad de la solución elegida. “Muchas agencias creen que con un módulo de facturación alcanza, pero eso resuelve apenas una parte del problema. La gestión de una agencia es mucho más que emitir comprobantes”, señaló.
Uno de los mayores dolores de cabeza para las agencias es unificar las ventas que llegan por distintas vías: el mostrador, la web propia, redes sociales, formularios online. Según Valentín, la clave está en que el sistema pueda conectarse mediante webservices con cualquier canal que genere una venta, de modo que toda la información -sin importar su origen- termine centralizada en un mismo lugar. “No se trata solo de facturar más rápido. Se trata de que la agencia tenga, en tiempo real, una foto completa de lo que está pasando en cada canal”, agregó.
Qué debería resolver un sistema de gestión integral
Más allá de la automatización de tareas repetitivas, un sistema de gestión electrónica completo debería darle a la agencia visibilidad sobre el estado de cobro de cada factura emitida; los service fees asociados a cada operación; el control de caja diario; los programas de fidelización de clientes; la carga y liquidación de impuestos; y los reportes según cada empresa, entre otros. “Es un universo mucho más amplio de lo que la gente imagina cuando piensa en un sistema de facturación”, subrayó Valentín.
Otro punto que el CEO de VStour destaca es la flexibilidad para adaptarse a distintos perfiles de negocio: mayoristas, minoristas, operadores emisivos o receptivos, consolidadoras de tickets, agencias corporativas y prestadores de servicios turísticos.
“El sistema tiene que moldearse al segmento, no al revés. Eso es lo que le permite a una agencia chica crecer sin tener que migrar de plataforma en el camino”, expresó Valentín.
A la hora de invertir en tecnología, las agencias suelen enfrentarse a tres caminos: desarrollar un software a medida —con altos costos de mantenimiento y actualizaciones constantes—, optar por sistemas básicos de facturación con funcionalidades acotadas, o apostar por una plataforma integral pensada específicamente para el rubro turístico.


