La temporada de verano 2026 dejó al descubierto la profunda grieta en la construcción de la realidad mediática. ¿Los balnearios de la Costa Atlántica o las montañas de la Patagonia recibieron a millones de viajeros? ¿Es verdad lo que dice el secretario de Turismo, Daniel Scioli? ¿Los datos de la provincia de Buenos Aires son ciertos? El relato de lo que sucede depende enteramente del cristal con que se mire. Tras un análisis exhaustivo de las principales cabeceras nacionales y regionales, emerge un mapa mediático fracturado entre el éxito macroeconómico y la crisis del consumo doméstico. Dime qué lees y te diré qué temporada de verano haz vivido.
La visión del "Éxito del Modelo": Cielos abiertos y divisas
Para un sector de la prensa, el verano 2026 es la confirmación de un cambio de paradigma. Medios como Infobae centraron su cobertura en el "éxito del modelo de cielos abiertos", destacando que la competencia de precios permitió ofertas de último momento que dinamizaron el sector. En esta narrativa, los destinos premium como Cariló o Bariloche operan como el estandarte de la temporada, exhibiendo una ocupación del 100%.
Por su parte, La Nación y El Cronista desplazaron el foco del turista local hacia el internacional y el corporativo. Reportan un "boom" en Mendoza y la Patagonia traccionado por el ingreso de dólares de turistas de Brasil, Chile y EE.UU., lo que ha compensado la caída del consumo interno. Según estos medios, el sector de alta gama (hoteles de 4 y 5 estrellas) vive su mejor temporada en años gracias al fin de las restricciones cambiarias. Incluso la Agencia de Noticias Argentinas (NA), ocupando el vacío de la ex-Télam, replica cifras oficiales de un "movimiento federal" exitoso, apoyado en festivales masivos como los de Córdoba.
La contracara: El "Verano del Ajuste" y el turismo gasolero
En las antípodas, los medios con un enfoque crítico describen un escenario de precarización. Página/12 define la temporada llanamente como "el verano del ajuste", poniendo el énfasis en las persianas bajas en Mar del Plata y una caída estrepitosa del consumo gastronómico de entre el 30% y el 40%.
Esta visión es respaldada por medios locales y regionales que palpan el día a día. La Capital de Mar del Plata describe un fenómeno crudo: "Mucha gente, poco gasto". Mientras las playas lucen llenas, la hotelería de 1 a 3 estrellas —el refugio tradicional de la clase media— sufre una caída drástica en las reservas. Portales como 0223.com.ar y C5N denuncian una "precarización de las vacaciones", donde el turista evita los balnearios y opta por la vianda y el "turismo de cercanía" de un solo día para eludir precios que consideran los más caros de las últimas décadas en términos relativos.
El factor CAME: Los datos que todos usan
En medio de esta polarización, los informes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) actúan como la "zona neutral" de la que beben ambos bandos. Los datos de CAME revelan la paradoja de 2026: el número de turistas se mantiene estable o con bajas leves, pero el gasto real ajustado por inflación ha caído significativamente. Esta ambivalencia permite que:
• Los medios oficialistas titulen por el volumen de gente y la ocupación en destinos top.
• Los medios opositores titulen por la caída de la rentabilidad y la pérdida de días de estadía de la clase media.
El análisis periodístico detecta un cambio estructural en 2026. Se ha terminado la era del PreViaje como eje del debate. Ahora, la discusión mediática gira en torno a la "competencia de mercados" y cómo la estabilidad o devaluación del peso influye en la decisión de los argentinos de elegir Brasil por sobre la Costa Argentina.
Incluso en destinos con alta concurrencia como Córdoba, medios como La Voz del Interior advierten sobre una victoria pírrica: la temporada es "buena en gente, pero regular en negocio", debido a que el aumento de los costos de energía y servicios subió por encima de lo que los prestadores pudieron trasladar a los precios.
¿Qué nos queda de este análisis?
Lo que surge de este análisis no es solo una disparidad de cifras, sino una disparidad de realidades: el país ya no vacaciona en el mismo lugar ni bajo la misma lógica económica. Aquí podemos avanzar en tres conclusiones clave:
• La muerte del promedio como indicador de éxito: Los informes técnicos de la CAME revelan que, si bien el volumen de gente se mantiene estable, el gasto real ha caído drásticamente. Esto significa que la métrica del éxito ha cambiado según el medio: para la prensa oficialista, el éxito es la libertad de mercado y la afluencia; para la opositora, es la capacidad de consumo y el bienestar de la clase media. El periodismo ha dejado de informar sobre "la temporada" para informar sobre "su versión" de la economía.
• Del Estado al Mercado: El gran cambio estructural de 2026 es el paso de un turismo traccionado por el Estado (era PreViaje) a uno definido por la competencia de mercados. Esta transición ha generado ganadores y perdedores claros en el mapa mediático: los destinos internacionales y de alta gama (Bariloche, Mendoza) celebran un récord de divisas, mientras que los destinos tradicionales de la clase media argentina (hotelería de 1 a 3 estrellas en la Costa) enfrentan una crisis de rentabilidad inédita debido al aumento de costos operativos frente a un consumo local "gasolero".
• La atomización del relato: La cobertura mediática de 2026 demuestra que el acceso a las vacaciones se ha convertido en el nuevo termómetro de la brecha social. Mientras unos medios enfocan sus cámaras en los "cielos abiertos" y el turismo receptivo, otros ponen el micrófono en el turista que lleva la vianda a la playa para evitar precios que consideran expulsivos. Esta "precarización de las vacaciones" que señalan los medios regionales es el síntoma de una temporada que, aunque "buena en gente", resulta "regular en negocio" para el prestador local.
La cobertura de la temporada 2026 es el reflejo de un país en plena reconfiguración de sus hábitos de consumo. El desafío para el lector —y para el periodismo de calidad— es lograr integrar estas dos fotos: la del éxito y la de la lucha microeconómica de la clase media por no perder su derecho al descanso.
.png)








