En América Latina, alrededor de 85 millones de personas conviven con algún tipo de discapacidad, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De ellas, un 72% evita asistir a restaurantes por temor a no encontrar condiciones adecuadas de accesibilidad.
Especialistas sostienen que garantizar espacios accesibles no solo constituye una medida inclusiva, sino también una estrategia de negocio con alto potencial de mercado.
La magíster Betina Anzilutti, especialista en accesibilidad y diseño de ciudades inteligentes, distingue dos dimensiones en esta materia: la tangible, vinculada al diseño físico de los espacios, y la intangible, que se refiere a la preparación y empatía del personal para atender a personas con discapacidad.
La especialista, que participará como expositora en Hotelga 2025, advierte que el 15% de la población mundial presenta alguna discapacidad y que la OMS incluye la accesibilidad entre los cuatro elementos esenciales del derecho a la salud.
En el ámbito tangible, muchos restaurantes ya cuentan con rampas de acceso y sanitarios adaptados, mientras que otras medidas, como la señalización en braille o el uso de superficies podotáctiles, se incorporan progresivamente. Anzilutti afirma que la implementación de estas herramientas debe entenderse como inversión y no como gasto, dado el volumen de clientes potenciales que representa este segmento de la población.
La accesibilidad intangible, por su parte, requiere de formación continua del personal en aspectos teóricos y prácticos. Desde la atención inicial hasta la comunicación en redes sociales, la experiencia gastronómica de las personas con discapacidad depende en gran medida de la empatía y el profesionalismo de quienes trabajan en los establecimientos.
En los últimos años, el interés por avanzar en esta materia ha crecido dentro del sector, y entidades como la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra) han promovido capacitaciones y conferencias específicas. Este tipo de iniciativas refuerza el rol de la capacitación como herramienta clave para generar entornos más inclusivos.
Garantizar la accesibilidad en la gastronomía representa una oportunidad de expansión para el sector, al tiempo que mejora la experiencia general de los comensales y promueve el cumplimiento de compromisos internacionales en materia de inclusión y derechos.