Trenel fue escenario del lanzamiento de la temporada Primavera 2026, con una propuesta que vinculó vitivinicultura, gastronomía, turismo y cultura. La actividad permitió mostrar el crecimiento del mapa del vino pampeano y sus posibilidades para el enoturismo.
La llegada de la primavera encontró a La Pampa entre viñedos. En Trenel, la Cooperativa de Servicios local fue escenario del lanzamiento de la temporada Primavera 2026, en una jornada que tuvo al vino pampeano como protagonista y reunió a productores, emprendedores, autoridades y público de distintos puntos de la provincia.
La propuesta contó con la participación de once productores que integran la Cámara Vitivinícola Pampeana, quienes ofrecieron degustaciones y venta de vinos, además de productos regionales y actividades culturales.
Para el secretario de Turismo de La Pampa, Saúl Echeveste, el encuentro buscó poner en evidencia la relación entre dos actividades que pueden complementarse. “Cuando logramos una sinergia entre la producción y el turismo, aparece una gran oportunidad”, sostuvo durante el lanzamiento.
El planteo apunta a ampliar la mirada sobre el vino: no solo como producto, sino también como puerta de entrada a los viñedos, las bodegas, los productores y las localidades donde se desarrolla la actividad.
Un mapa vitivinícola que se extiende
La vitivinicultura pampeana tiene presencia en distintas localidades y regiones. Entre los proyectos productivos mencionados durante la jornada se encuentran Arumcó y Rivera Duval, en Gobernador Duval; Finca Gratitud, en Lonquimay; Lote 14, en Trenel; Vides del Caldén, en Toay; y Viejo Zorba, también en Gobernador Duval.
A este mapa se suma una oferta de enoturismo que permite recorrer establecimientos, conocer viñedos y bodegas, observar procesos de elaboración y degustar vinos producidos en la provincia.
Entre las propuestas figuran Bodega del Desierto, en 25 de Mayo; Bodega El Rastro, en Caleufú; Bodega Estilo 152, en General Acha; Bodega Pichi Huinca, en Pichi Huinca; Bodega Lejanía, en Gobernador Duval; Bodega Quietud, en Santa Rosa; Bodega Vasco Goñi, en General Pico; y Viñedo Punta de Riel, en Telén.
La primavera suma además un componente particular para la actividad vitivinícola: con la nueva estación comienza la brotación y floración de la vid, con la aparición de nuevos brotes y hojas y, posteriormente, de las flores que darán origen a los futuros racimos.
Del vino a la experiencia turística
La estrategia busca vincular esa producción con experiencias que permitan conocer el territorio desde otra perspectiva. En palabras de Echeveste, cuando el visitante recorre una bodega, conoce al productor y descubre una localidad, el vino deja de ser únicamente un producto y pasa a formar parte de una experiencia turística.
La jornada en Trenel combinó esa mirada productiva con propuestas culturales y recreativas. Hubo presentaciones de danzas folclóricas de distintos ballets, un cierre musical a cargo de La Cruzada, banda oriunda de General Pico, y actividades de astroturismo.

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