Dónde comer en Buenos Aires | Antonito, la clásica pizzería del barrio de Boedo vuelve a brillar


A los pies de la calle Carlos Calvo, en el corazón de Boedo, una pizzería recuperó su lugar en el mapa gastronómico de Buenos Aires. Antonito es un regreso cargado de significado. Tres décadas de ausencia, un barrio que mantuvo viva su memoria, y dos gastronómicos decididos a honrar una tradición que representa literalmente el alma de la pizza porteña: "al molde, media masa y abundante mozzarella".


Una historia que no se perdió

Los años 70 marcaron el apogeo de Antonito. Ubicada en Carlos Calvo 4335, la pizzería se convirtió en un punto de encuentro inevitable. No era solo por la pizza —excelente, abundante, hecha al molde—, sino por lo que representaba: un ritual urbano donde confluían vecinos de todas las edades, hinchas que bajaban del Gasómetro de San Lorenzo con el partido aún hirviendo en la cabeza, y personalidades del barrio que sabían que en Antonito se escribía la crónica informal del día.

Durante las grabaciones del disco legendario La La La, en el entonces cercano Estudio Ion, Luis Alberto Spinetta y Fito Páez también cruzaban la puerta de Antonito. La pizzería no era ajena a ese flujo cultural que hacía de Boedo un espacio vibrante en la capital.

Cuando su antiguo propietario falleció, el local comenzó una larga agonía. Cambió de manos varias veces, perdió gradualmente su identidad, modificó su nombre, sus propuestas, su atmósfera. Hasta que la pandemia selló su cierre definitivo.

Pero algo en Boedo no se resignó al olvido. El recuerdo de Antonito siguió vivo en las conversaciones de vecinos que recordaban la pizza, el ambiente, los encuentros. Era como si el barrio mantuviera una deuda pendiente con ese lugar.

Leonardo Díaz y Christian Díaz Gattuso

El regreso: recuperar sin imitar

Leonardo Díaz y Christian Díaz Gattuso conocían ese legado. Cuando decidieron recuperar Antonito, asumieron una responsabilidad que iba mucho más allá de un emprendimiento gastronómico: se trataba de devolverle al barrio una historia.

"Somos muy clásicos", es la frase que define su propuesta. Y es importante entenderla en su verdadero alcance: no se trata de una reivindicación nostálgica, sino de un acto consciente de resistencia contra las modas culinarias que, en los últimos años, han transformado la pizza porteña en napolitana, en piedra, en fermentación salvaje. Antonito no irá por esos caminos.

La propuesta es contundente en su sencillez: pizza al molde, de media masa, con mucha mozzarella. La mozzarella, de hecho, es protagonista indiscutida: ronda el medio kilo en las pizzas grandes. Es la pizza que acompaña un moscato, la que se comparte en familias, la que genera esa conversación larga que hace que una comida se transforme en encuentro.

El menú: un viaje a las pizzerías de antes

La carta de Antonito está estructurada como un viaje a través del tiempo. Muzzarella, napolitana, jamón y morrones, fugazzetta rellena, pizza de salsa blanca y verdura (un homenaje a El Cedrón, otro monumento gastronómico que forma parte de la memoria colectiva).

Las pizzas pueden pedirse enteras o por porción. Viene acompañadas por fainá crujiente, empanadas y un flan con ralladura de naranja que —según los propietarios— es de factura familiar, y un tiramisú que completa la propuesta.

Pero lo que distingue realmente a Antonito es su relación con las bebidas. Aquí no se sirve cerveza de microrcervecería ni vino natural de importación. El moscato con hielo ocupa el lugar central que le corresponde. Acompañado por vino de damajagua y el amargo servido en pingüino —ese vaso característico que forma parte de los rituales gastronómicos porteños—, la bebida es una declaración de principios sobre qué significa comer en Buenos Aires.

Restaurar un espacio es restaurar la memoria

Cuando los actuales propietarios abrieron las paredes de Antonito, encontraron algo precioso bajo las sucesivas reformas: los restos de la construcción original. Techos, ladrillos a la vista, estructuras que permitieron reconstruir la fisonomía del salón histórico.

Los mostradores de madera, con más de 60 años de historia, fueron rescatados de una tradicional casa de pastas en Parque Avellaneda y restaurados con cuidado. El horno, prácticamente destruido, fue reconstruido íntegramente para volver a ponerlo en funcionamiento.

El resultado no busca ser un museo. Busca ser auténtico: una pizzería de barrio donde lo viejo no es una escenografía, sino la casa donde esa gastronomía siempre vivió.


Boedo reconoce sus propios sabores

Casi 30 años después de su cierre, Antonito vuelve a ocupar su lugar en el mapa gastronómico porteño. Pero ese lugar no es solo físico: es simbólico. En una ciudad donde la restauración gastronómica frecuentemente significa reinterpretación, deconstrucción o hibridación, Antonito apuesta por algo más arriesgado: la fidelidad.

Para los visitantes, Antonito es un viaje accesible a la esencia de Buenos Aires. Para Boedo, es más que eso: es el reconocimiento de que hay sabores que no necesitan evolucionar, encuentros que no necesitan reinventarse, y un barrio que sigue sabiendo quién es.

La pizza al molde, la mozzarella abundante, el moscato con hielo, y esa sensación de que estás comiendo donde siempre debería haber estado: eso es Antonito.




DATOS PRÁCTICOS

Antonito Pizzería

📍 Carlos Calvo 4335, Boedo, CABA

📱 Instagram: @antonito.pizzeria

⏰ Martes a Domingos de 12 a 1 AM (lunes cerrado)

💳 Efectivo y tarjeta

🍕 Especialidades:

  • Pizza al molde (muzzarella, napolitana, jamón y morrones, fugazzetta rellena)
  • Fainá, empanadas, flan con ralladura de naranja
  • Moscato con hielo, vino de damajagua, amargo en pingüino