La situación operativa de Flybondi se profundiza y enciende nuevas señales de alerta en el mercado aerocomercial argentino. La compañía atraviesa una de las crisis más complejas desde su creación en 2018, con una flota severamente reducida, miles de pasajeros afectados y crecientes dificultades financieras que comprometen su funcionamiento.
Durante los últimos días, la aerolínea llegó a operar desde el Aeroparque Jorge Newbery con una sola aeronave disponible, situación que derivó en la realización de apenas cuatro vuelos mientras otros doce fueron cancelados.
Una flota prácticamente paralizada
Actualmente, la empresa cuenta con solo dos aviones activos, mientras que otras once aeronaves permanecen fuera de servicio. Según fuentes del sector, gran parte de esta situación está vinculada a inconvenientes relacionados con tareas de mantenimiento y compromisos pendientes asociados a contratos de leasing.
El deterioro operativo se refleja directamente en las estadísticas. Datos recientes indican que la compañía acumula más de 2.500 vuelos cancelados en los últimos meses, afectando a cerca de 350.000 pasajeros en toda su red doméstica.
Durante mayo, la puntualidad de la aerolínea descendió a niveles críticos, con apenas un 26,64% de cumplimiento horario, mientras que casi la mitad de los vuelos programados fueron cancelados. En contraste, las operaciones de Aerolíneas Argentinas y JetSMART registraron índices cercanos al 90% de puntualidad y niveles mínimos de cancelaciones.
De los planes de expansión a la crisis operativa
El escenario contrasta con los anuncios realizados por la propia compañía meses atrás. Durante la última temporada de verano, Flybondi había comunicado un ambicioso plan de crecimiento que contemplaba incorporar hasta 35 aeronaves y expandir su flota en más de un 200% durante los próximos cuatro años.
Sin embargo, la realidad actual muestra una empresa con severas restricciones operativas y crecientes dificultades para sostener su programación.
Problemas financieros y aviones inmovilizados en el exterior
A los inconvenientes operativos se suman complicaciones económicas derivadas de deudas con proveedores internacionales.
Fuentes del sector señalan que al menos dos aeronaves enviadas al exterior para trabajos de mantenimiento no pudieron regresar al país debido a obligaciones financieras pendientes, estimadas en alrededor de 5,5 millones de dólares. Esta situación limita aún más la capacidad operativa de la compañía.
Distintos actores de la industria estiman que la empresa necesitaría una inyección de capital cercana a los 25 millones de dólares para comenzar a normalizar parcialmente su funcionamiento.
Cambios de conducción en medio de la turbulencia
La crisis también coincide con una etapa de cambios en la estructura directiva de la aerolínea.
Tras el ingreso en 2025 del fondo inversor COC Global Enterprise, vinculado al empresario Leonardo Scatturice, la compañía modificó su conducción ejecutiva.
Hace pocos días dejó la empresa Mauricio Sana, uno de los principales referentes de la aerolínea desde sus inicios. Actualmente, la presidencia está a cargo de Paz Lovisolo, quien asumió previamente las funciones ejecutivas de la compañía.
Ajuste interno y reducción de personal
En paralelo, Flybondi continúa avanzando con un proceso de reorganización interna que incluye un programa de retiros voluntarios lanzado durante marzo.
En las últimas semanas, nuevos empleados se desvincularon de la empresa en el marco de este plan, diseñado para reducir costos y adaptar la estructura operativa a la compleja situación que atraviesa la aerolínea.
Mientras tanto, la incertidumbre crece entre pasajeros, proveedores y actores de la industria turística, atentos a la evolución de una compañía que supo consolidarse como el segundo operador del mercado doméstico argentino y que hoy enfrenta el desafío de recuperar estabilidad operativa y financiera para garantizar la continuidad de sus servicios.
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