JOY Airlines: la nueva aerolínea argentina que llega con historia, promesas y sombras del pasado

Una empresa vinculada al fundador de Southern Winds busca autorización para volar rutas de cabotaje con aviones regionales de 50 plazas. Detrás del proyecto asoman los mismos nombres que ya intentaron lanzar otra línea aérea en 2017 sin éxito. 

El mercado aerocomercial argentino podría sumar un nuevo competidor. JOY Airlines comenzó a circular en los últimos días con una presentación virtual que la define como una aerolínea concebida "para reconectar el país a través de una red nacional moderna, eficiente y verdaderamente federal". El lanzamiento formal se realizó el 11 de marzo en Buenos Aires, aunque la marca ya había sido registrada ante el INPI en octubre pasado.

La empresa, que se define con un "perfil premium regional", no opera aún: según su propia presentación, transita la etapa de "preparación operativa y certificación" y aguarda la aprobación de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Si los plazos se cumplen, la expectativa es iniciar vuelos en abril o mayo.

Flota y rutas

Para su etapa inicial, JOY contará con dos aeronaves Bombardier CRJ-200 LR, con capacidad para 50 pasajeros cada una y una configuración de cabina de dos filas por lado sin asiento central. La propuesta no compite en el segmento low-cost: la compañía apunta a una "experiencia de calidad con más confort y servicio", orientada tanto al público corporativo como al de ocio.

Las rutas anunciadas incluyen conexiones desde Buenos Aires hacia Jujuy, San Luis, Villa Mercedes y Merlo, además de enlaces entre Jujuy y Córdoba, y entre San Luis y destinos como Iguazú y Bariloche. Ya se firmó un acuerdo con el gobierno de Jujuy, que sería el primer destino en operarse.

El contexto es favorable: el año pasado el sector registró un récord histórico de más de 50 millones de pasajeros, en el marco de la desregulación del transporte aéreo que impulsa el gobierno nacional con la habilitación de nuevas rutas y operadores.

Quiénes están detrás

Lidera el proyecto Juan José Maggio, expresidente de Southern Winds, aerolínea que fundó junto a su hermano Cristian en 1996 con base en Córdoba. Aquella empresa fue pionera en conectar provincias sin pasar por Buenos Aires y llegó a operar vuelos internacionales a destinos como Madrid, Miami, Nueva York y Ciudad de México.

Su historia terminó de forma traumática en 2005, cuando se descubrieron casi 60 kilos de cocaína en el equipaje sin dueño de un vuelo de la compañía que aterrizó en el Aeropuerto de Barajas. El escándalo derivó en la quiebra de la empresa y en un proceso judicial que involucró a Maggio. Años más tarde fue sobreseído al no comprobarse su participación directa en la maniobra.

En el equipo de JOY también figura Jonathan Woodrow, quien fue financista de Southern Winds en sus inicios y hoy tiene negocios en real estate y la empresa de filmación Epic, con residencia en Londres. Completan el núcleo el abogado Eduardo Loiocco y exejecutivos de Aerolíneas Argentinas y SOL. Los accionistas son mayoritariamente de capitales nacionales, aunque también hay participación internacional.

Un intento previo que no prosperó

El nombre de Loiocco no es nuevo en el sector. En 2017, el mismo abogado se presentó como presidente de Buenos Aires International Airlines (BAIA) en una audiencia pública, solicitando autorización para operar nada menos que 178 rutas nacionales e internacionales con base en Ezeiza. Aquel proyecto prometía incorporar 20 Boeing 737-800 y 737 MAX y 14 Airbus A350, con una inversión declarada de 140 millones de dólares, respaldada supuestamente por el fondo Seagury Capital LLC.

BAIA nunca completó la documentación necesaria para obtener el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA) ni los demás permisos de operación, y el proyecto quedó en la nada. Ahora, Loiocco es quien registró la marca JOY Airlines.

Las diferencias entre aquel proyecto y el actual son notorias: donde BAIA prometía una flota de widebodies y narrowbodies para rutas de largo alcance, JOY propone dos jets regionales de 50 plazas para cabotaje doméstico. La escala es radicalmente distinta, aunque los protagonistas sean los mismos.

Un mercado en ebullición

JOY no será la única nueva jugadora si logra despegar. Humming Airways ya retomó este verano los vuelos entre Buenos Aires y Villa Gesell —una ruta que no se operaba desde hacía más de una década— y prepara el lanzamiento de la ruta Aeroparque-Tres Arroyos. Al igual que JOY, apunta al segmento de ocio y corporativo.

Lo que JOY Airlines necesita ahora es algo que BAIA nunca logró: la aprobación regulatoria. La ANAC tiene la última palabra.