En una entrevista con RADAR, el referente de la Comisión de Aéreos de Aviabue cuenta cómo es la tensión cotidiana de las agencias con las líneas aéreas y detalla la "letra chica" del negocio aerocomercial: desde la presión financiera de IATA hasta la persecución técnica de las aerolíneas a través de auditorías externas. El vicepresidente 1ro. de Aviabue (y secretario de Faevyt) traza una radiografía necesaria para entender por qué el profesionalismo es la única defensa en un mercado desregulado.
- Para dar contexto a la magnitud del trabajo cotidiano, ¿cómo está conformada hoy la estructura que representa a las agencias ante las líneas aéreas?
- Adrián
Pastine: La
comisión tiene una historia de integración. Yo comencé en Aviabue convocado por
Fabricio Di Giambattista, junto a referentes como Marcelo Marquetti y Eduardo
Petinati. Con el tiempo, bajo la presidencia de Fabricio en la federación,
logramos unificar comisiones para evitar superposiciones de temas, confluyendo
los esfuerzos de Aviabue y la antigua Aaavyt (hoy Faevyt).
Esta
comisión es delegada ante IATA, que para nosotros funciona como un
"Banco Central" que regula todo. El relacionamiento se
institucionaliza a través del Consejos Conjuntos del Programa de Agencias (APJC, según sus siglas en inglés) ya que IATA no negocia directamente
con cada agencia para temas de gobernanza, sino que lo hace a través de las
asociaciones.
- ¿Cómo es el trabajo en ese espacio conjunto?
- AP: Actualmente, Argentina forma parte de un clúster junto a Uruguay y Paraguay, donde participamos activamente en la toma de decisiones y defensas del sector. Es un grupo muy activo y federal, con representantes de Rosario, Tucumán, Córdoba, Mendoza, Bahía Blanca, Neuquén y Mar del Plata. Esto nos permite tratar la casuística de todo el país, desde las grandes agencias online (OTAs) hasta agencias más pequeñas. Internamente, estamos divididos: un grupo técnico que ve temas de tarifas y GDS, y las "cabezas" de agencias con gran volumen que manejan el relacionamiento político con las aerolíneas
- La relación con las aerolíneas se basa en "apagar
incendios". ¿Por qué es tan conflictivo el ecosistema de IATA?
- AP: Es conflictivo por el desequilibrio. En este entorno, los agentes de viajes tenemos el 90% de las obligaciones y apenas el 10% de los derechos. Las comisiones pasan la mayor parte del tiempo gestionando tragos amargos y situaciones negativas que plantean los emisores IATA. El problema central es la convivencia entre la normativa rígida de IATA y la libertad comercial de cada compañía. Hay una burocracia interna muy importante en estos organismos. A veces, la normativa dice una cosa, pero la aerolínea aplica otra por su cuenta, y ahí es donde tenemos que "remar duro y parejo" para hacer respetar lo poco que tenemos como derecho. El riesgo de tener una herramienta de emisión hoy es altísimo porque cada compañía tiene un manual distinto: tenés 15 compañías, tenés 15 manuales diferentes en la cabeza.
- El
último año fue particularmente difícil en lo financiero. ¿Cómo impactó el
cambio en los plazos de pago?
- AP: Fue un impacto muy fuerte de
reordenamiento. Pasamos de un periodo de pago de 10 días a solo 5 días
hábiles. Esto, en un país como Argentina donde te meten un feriado o un
paro de un día para el otro, es crítico: en un ciclo de 5 días, perder un día
de gestión por un feriado imprevisto representa el 20% de tu tiempo de
operación. Aunque IATA intentó dar una mano con los ajustes, la presión
financiera para las agencias fue enorme.
-
Entrando en el tema que más preocupa al sector: los débitos por "malas
prácticas". ¿Es una persecución técnica?
- AP: Absolutamente. Es un "aniquilamiento" que se aceleró de 2024 en adelante. No hablamos de estafas, sino de cuestiones técnicas de reserva y emisión. Por ejemplo, si un cliente te pide cambiar un tramo intermedio de una ruta, la lógica dice que cambias ese vuelo; pero la normativa de algunas aerolíneas te exige tirar toda la reserva a la basura y empezar de nuevo. Si no lo haces así, te cae un débito de miles de dólares o euros. Lo más grave es que las aerolíneas han tercerizado la revisión de las emisiones en empresas externas que cobran un "success fee". Es decir, esos auditores solo cobran si encuentran un error, por lo que disparan débitos "a ver si pasan", aunque sean improcedentes. Terminás discutiendo con un bot en el exterior que no tiene criterio humano para interpretar la disputa.
- ¿Y
qué sucede si la agencia decide llevar el reclamo a la justicia?
AP: Ahí es donde somos el "jamón
del sándwich". Si vas por la vía judicial por un débito injusto de,
supongamos, 5.000 dólares, corrés el riesgo de sufrir represalias
comerciales. La compañía puede decirte: "si me haces juicio, te apago
la luz", refiriéndose a cortarte la capacidad de vender sus vuelos. Muchas
agencias terminan absorbiendo la pérdida para no perder la relación comercial.
- Cambiando de tema, hoy en el contexto de desregulación de la actividad de las agencias, ¿cuál es el mensaje para el agente de viajes y para el pasajero?
- AP: La desregulación vino para quedarse y no tiene sentido pelearse contra eso. Los "freelance" existieron siempre, pero ahora lo importante es el profesionalismo y el Registro Nacional de Agencias de Viajes, que da visibilidad y seguridad al consumidor. Sobre las estafas que se ven en los medios, como pasajes al 50% de su valor, soy muy claro: si alguien cree que puede pagar la mitad de lo que cuesta un boleto sin asumir un riesgo, se está metiendo en un "lugar embarrado". En un mercado con 3 millones de transacciones, los problemas suelen ocurrir cuando se busca lo imposible. Nuestra función en Aviabue es darle al empresario la información analizada para que, entre tantos frentes (impositivos, contables, operativos), pueda tomar decisiones seguras.
- ¿Cuál es la hoja de ruta del 2026 de Aviabue bajo la conducción de Adrián Manzotti?
- AP: El objetivo es dar respuestas rápidas. Tenemos un staff muy profesional que deriva cada problema a la comisión correspondiente. Incluso si la agencia no es asociada, tratamos de darle una mano, aunque la respuesta a veces no sea la que esperan. El foco principal para 2026 será la capacitación, porque el empresario de viajes tiene muchos frentes (impositivo, contable, operativo) y necesita la información ya analizada para tomar decisiones seguras.



