AHRCC / Camilo Suárez: "Hay preocupación por la caída del consumo"

En una charla a fondo, el presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés analiza el complejo escenario del sector. Entre el éxito del "turismo de cercanía" y la cautela de las inversiones, Camilo Suárez advierte que ninguna reforma será efectiva si no se recupera el bolsillo de los argentinos. "Dame consumo y solucionamos todos los problemas", asegura.



¿Cómo observa hoy la situación de la Ciudad de Buenos Aires y qué gestiones se están impulsando desde la AHRCC para mejorar la actividad?

Hoy estamos trabajando muy fuerte con el Gobierno de la Ciudad en una serie de eventos y gestiones tendientes a levantar el consumo, que claramente es el objetivo central porque viene decaído. Una de las acciones más concretas es “Corrientes 24 horas”, que le devolvió la nocturnidad a la calle.
Es un éxito porque transformó la avenida, desde Callao hasta la 9 de Julio, en una especie de teatro abierto con cine, teatro, música y tango. Para lograr esto, lo público puso la seguridad, el brillo de la calle y el subte hasta las 2 de la mañana, mientras que nosotros, los privados, pusimos los locales y promociones para impulsar a la gente.

Esto despertó un fenómeno que no estaba potenciado, el “turismo de cercanía”.

Es un turismo que empezó a responder de forma espontánea. Se trata de gente de Pergamino, Chascomús y otras localidades en un radio de 200 a 250 kilómetros; es decir, el que justifica el viaje en auto para pasar el fin de semana en la ciudad. Este público se suma a eventos que funcionan muy bien, como la Noche de los Museos o el Festival de las Hamburguesas, que tuvo más de 200 locales anotados.


Mirando la balanza a nivel macro, ¿cuál es el termómetro actual del turismo receptivo?

La realidad es que el receptivo hoy está bajo. Tuvimos picos al final del año pasado y ahora hay una pequeña mejora, pero queda mucho por trabajar.
En promoción exterior junto al Visit Buenos Aires estuvimos en la feria Fitur 2026 en Madrid con una presencia muy importante del Jefe de Gobierno acompañando al sector privado; fue una de las ediciones donde más se vio el trabajo conjunto. El desafío es dejar de vender por precio y vender a la Argentina como una experiencia turística de primer nivel. El destino no puede ser solo una postal, un glaciar o una catarata; tiene que acompañarse de una experiencia gastronómica y hotelera para que el turista sienta que cada centavo que pagó valió la pena.

En hotelería, el tema de los alquileres temporarios sigue siendo un foco de conflicto. ¿Cómo lo analizan hoy?

Es una lucha que seguimos dando. Entendemos que el alquiler temporario organizado empresarialmente —edificios enteros destinados a esto— es una competencia desleal. Si las regulaciones fueran las mismas, no tendríamos nada que decir, pero hay una disparidad enorme de costos y obligaciones.
Un hotel tiene control de ascensores, de personal, de bromatología y, algo fundamental, la identificación del pasajero. En un temporario, por decir un extremo, podría hospedarse un prófugo de la justicia sin dejar rastro porque no hay controles. No le tenemos miedo a la competencia, pero queremos que el brazo de la ley les llegue a ellos también.

Pasando a la gastronomía, que siempre experimenta nuevas tendencias  ¿Hacia dónde va el negocio hoy?

Hay varios segmentos. Está la reivindicación de lo tradicional con los bodegones, un formato que a la gente le gusta, no falla y representa nuestra comida. Pero también está el "negocio de moda", que obliga al empresario a reinventarse permanentemente; el gastronómico sabe que no puede dormirse en los laureles. Hoy el público ABC1 tiende mucho a la cocina fusión y étnica. Lo masivo, en cambio, siempre vuelve a la parrilla y al bodegón.

Mencionó también un avance en materia de inclusión laboral. ¿De qué se trata?

Es algo que celebramos y trabajamos activamente: la inclusión laboral de personas con discapacidad. Hemos visto restaurantes que lo están haciendo muy bien. Por ejemplo, una persona con movilidad reducida puede ser un excelente adicionista. He visto en el Museo de los Uffizi, en Florencia, guías que son invidentes y lo hacen bárbaro. Es una deuda pendiente que tiene toda la actividad económica y sería espectacular profundizarlo.


Respecto a la reforma laboral recientemente aprobada, ¿cree que es la herramienta que el sector necesitaba?

Era necesaria porque el sistema anterior era malo para el empleador, por la incertidumbre de los juicios, y malo para el trabajador, porque permitía mucha informalidad. En nuestra actividad hay mucho trabajo eventual y de temporada, por lo que esto aporta un manto de seguridad jurídica. Sin embargo, hay que ver cómo funciona "en la cancha" en un par de años. Pero insisto: si me das una lista de deseos, prefiero el consumo. Nuestra actividad está atada al mercado interno; si no hay plata, lo primero que se corta es la salida a comer.

¿Y qué pasa con la presión impositiva?

Esa es la reforma más importante, incluso más que la laboral. Hoy el Estado es un socio del 46%; esa presión es inviable y hace que la actividad sea difícil de sostener. No vas a tomar más gente solo porque la ley sea flexible, sino porque tenés el salón lleno y no das abasto con los cocineros o mozos. En la Ciudad logramos trabajar en conjunto para eximir el ABL por seis meses a la gastronomía, lo cual ayudó, pero lo urgente es reactivar el consumo para que dejen de cerrar locales.


A nivel institucional, ¿cómo está la relación entre los privados tras las internas en la Cámara Argentina de Turismo (CAT)?

Históricamente hay diferencias y nosotros apoyamos a la lista opositora, pero la grieta se termina el día de la elección. El turismo no se puede permitir una división; una vez que se elige un candidato, nos encolumnamos todos para apoyar y acompañar. Los pilares deben ser la conectividad y la infraestructura, con el privado marcando la cancha y el Estado acompañando.

Para finalizar, ¿hay clima para nuevas inversiones en hoteles o restaurantes?

Hay intenciones y algunos proyectos en marcha o ejecución, pero con mucha cautela. Todos están mirando de reojo el consumo. Como digo siempre: dame consumo y solucionamos todos los problemas.