Cuando el marketing suplanta a la noticia: una alerta sobre la degradación de la comunicación turística

En los últimos años, quienes trabajamos en medios especializados en viajes y turismo asistimos a un fenómeno cada vez más preocupante: la confusión deliberada entre información periodística y acciones de marketing disfrazadas de “contenido”. El caso de la reciente gacetilla enviada por Booking.com —presentando sus “Predicciones de Viaje 2026” junto a una activación teatral en Buenos Aires— es un ejemplo claro de esta deriva.

No se trata de cuestionar a una marca líder ni de desestimar el valor de la creatividad en la comunicación. El problema es otro: cuando el marketing ocupa el lugar de la noticia, se empobrece el debate, se degrada la información y se subestima tanto a los medios como a sus audiencias.

Mucho discurso, poca información

El texto enviado no aporta datos nuevos, impactos medibles ni análisis relevantes para la industria turística. No hay cifras que ayuden a entender el comportamiento del viajero, ni tendencias operativas que afecten a destinos, aerolíneas, hotelería o transporte. En su lugar, abundan conceptos vagos y slogans aspiracionales: “dejar brillar el verdadero yo”, “viajes ultrapersonalizados”, “expresión audaz de individualidad”.

Este tipo de lenguaje puede funcionar en campañas publicitarias o en presentaciones internas de marca, pero carece de valor informativo para un medio periodístico

La consecuencia es clara: se pierde tiempo editorial que podría destinarse a temas realmente relevantes —conectividad aérea, políticas públicas, infraestructura, sostenibilidad real, mercado, empleo, inversiones— en favor de un relato autorreferencial.

Predicciones sin sustento, tendencias sin profundidad

El punto más débil del material es la enumeración de las “10 Predicciones de Viaje 2026”. Lejos de tratarse de tendencias analíticas, estamos frente a títulos creativos sin desarrollo ni respaldo: astrología como motor de viaje; skincare como motivo de desplazamiento; “casas humanoides” sin definición técnica; experiencias “romantásticas” sin contexto.

No se explican los fenómenos, no se ofrecen ejemplos concretos, no se vinculan con mercados reales ni con comportamientos verificables. Cuando una tendencia no puede ser explicada, medida ni contrastada, deja de ser tendencia y pasa a ser ocurrencia.

El riesgo para los medios… y para las marcas

Aceptar y publicar este tipo de contenidos sin un filtro crítico no es inocuo. Para los medios especializados implica pérdida de credibilidad, dilución de su identidad editorial, conversión en meros replicadores de gacetillas.

Pero también hay un riesgo para las propias marcas. Cuando una empresa líder reduce su discurso público a ejercicios creativos sin sustancia, erosiona su autoridad y su capacidad de influir seriamente en la conversación del sector. El resultado no es innovación, sino banalización.

Una llamada de atención necesaria

El turismo es una industria compleja, estratégica y profundamente atravesada por variables económicas, sociales, tecnológicas y políticas. Tratarla como un escenario para slogans vacíos o activaciones desconectadas de la realidad no solo empobrece la comunicación: empobrece al sector en su conjunto.

Desde los medios especializados tenemos la responsabilidad —y también el derecho— de decir que no. De exigir información, análisis, contexto y respeto por el tiempo editorial. Y desde las marcas, la obligación de entender que no todo lo creativo es informativo, ni todo lo aspiracional es noticiaDefender la calidad de la comunicación turística no es una postura conservadora: es una necesidad urgente.