El Aeropuerto Internacional de Ezeiza realizará este viernes 9 de enero tareas programadas de mantenimiento en su pista principal, una intervención que se inscribe en una tendencia creciente de la industria aeroportuaria: planificar obras técnicas en franjas horarias de menor actividad para sostener la operación sin afectar de manera significativa la conectividad aérea.
Desde Aeropuertos Argentina informaron que la franja elegida corresponde al momento de menor movimiento del aeropuerto, con el objetivo de minimizar el impacto sobre los pasajeros y las aerolíneas.
En total, se verán afectados 41 vuelos, en su mayoría domésticos e internacionales de corto alcance. Algunas operaciones puntuales serán trasladadas al Aeroparque Jorge Newbery, en coordinación con las compañías aéreas, que se encargarán de reprogramar los servicios y ofrecer alternativas a los pasajeros.
La decisión se produce en un contexto de crecimiento sostenido del tráfico aéreo. Entre enero y noviembre de 2025, por Ezeiza transitaron más de 10,7 millones de pasajeros, lo que representa un incremento del 4,38% respecto del mismo período del año anterior. Del total, casi 7,8 millones correspondieron a vuelos internacionales, consolidando al aeropuerto como el principal hub aéreo del país y uno de los nodos clave de conectividad regional
La planificación anticipada de trabajos de mantenimiento refleja una estrategia cada vez más extendida entre aeropuertos de alto volumen: sostener estándares operativos y de seguridad sin comprometer la experiencia del usuario ni la regularidad de los vuelos.
Con 29 aerolíneas operando regularmente y conexiones a destinos de todo el mundo, Ezeiza concentra buena parte del movimiento aéreo argentino.
En un escenario de alta demanda y recuperación del tráfico internacional, este tipo de intervenciones programadas adquieren un rol central para garantizar la continuidad y la eficiencia del sistema aeroportuario.
La ejecución de tareas técnicas en ventanas operativas controladas se alinea con prácticas internacionales que buscan equilibrar crecimiento, mantenimiento de infraestructura y previsibilidad para aerolíneas y pasajeros, una tendencia que seguirá ganando relevancia en la agenda del transporte aéreo durante 2026.

