Durante las noches de verano, distintos puntos de la provincia de Buenos Aires se transforman en escenarios para la observación del cielo nocturno, una propuesta que combina turismo, ciencia y naturaleza lejos de los grandes centros urbanos. Sierras, campos abiertos y localidades de baja contaminación lumínica permiten observar la Vía Láctea y otros fenómenos astronómicos que no suelen formar parte de los circuitos turísticos tradicionales.
Uno de los principales referentes de esta oferta es la región de Sierra de la Ventana. Al caer el sol, el paisaje serrano adquiere un nuevo protagonismo gracias a las condiciones naturales que favorecen la observación astronómica.
En ese contexto, la Star Party de Puente Blanco, organizada por el Planetario CIASIVE, se desarrolla todos los viernes de enero y febrero en un punto elevado de la zona, elegido por la calidad de su cielo y la amplitud del horizonte.
La actividad incluye observación guiada con telescopios equipados con sistemas de seguimiento computarizado y apoyo de tecnología láser para la identificación de estrellas, planetas, cúmulos y nebulosas. Además, se ofrecen charlas abiertas al público con contenidos científicos, históricos y mitológicos, pensadas tanto para quienes se inician en la astronomía como para participantes con experiencia previa.
La propuesta está abierta a residentes y visitantes de distintas edades y perfiles, incluyendo grupos educativos, scouts y jubilados. En Sierra de la Ventana, estas actividades nocturnas se integran a la dinámica turística de verano y amplían la oferta más allá del horario diurno.
Otra de las zonas que concentra interés es el partido de Punta Indio, en particular la localidad de Pipinas. En este punto de la llanura bonaerense, el cielo nocturno se despliega sobre un entorno marcado por su historia industrial y su posterior reconversión. La amplitud del horizonte y la baja densidad urbana generan condiciones favorables para la observación del cielo en un paisaje donde conviven pasado y desarrollo tecnológico.
En Pipinas se encuentra el Centro Espacial Punta Indio, ubicado en el predio de una antigua fábrica cementera que funcionó hasta comienzos de la década de 2000. Actualmente, el espacio forma parte de los desarrollos tecnológicos vinculados al Proyecto Tronador de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Si bien el centro cumple funciones técnicas, el entorno mantiene un cielo oscuro que atrae a quienes buscan experiencias de observación astronómica en contacto con la historia local.
Mercedes es otro de los municipios donde la astronomía forma parte de la identidad cultural. La ciudad cuenta con el Observatorio Astronómico Municipal, inaugurado en 1978 tras un proceso impulsado por vecinos y referentes locales. Desde 2007, el observatorio funciona en la zona rural de La Florida, sobre la Ruta Provincial 41, con mejores condiciones para el trabajo científico y la divulgación.
El observatorio desarrolla actividades educativas y mantiene vínculos con instituciones académicas nacionales e internacionales. En ese marco, a partir de mediados de marzo se dictará una nueva edición del Curso de Astronomía, gratuito y presencial, destinado a adolescentes y adultos sin necesidad de conocimientos previos. Las clases se realizarán en el Complejo Cultural La Trocha y abordarán contenidos vinculados a la observación del cielo y la comprensión de fenómenos astronómicos.
En distintos puntos de la provincia, la observación del cielo nocturno se posiciona como una experiencia turística complementaria, que conjuga paisaje, ciencia e historia local. Durante el verano, cuando las temperaturas descienden por la noche, estas propuestas suman una alternativa que amplía la oferta turística bonaerense más allá de los circuitos tradicionales y pone en valor un recurso natural poco visible durante el día: el cielo.
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